Ines “del Alma ma” Surez, la costurera extremea que conquist Chile

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Ins Surez no solo fue la amante, durante ms de una dcada, del conquistador espaol Pedro de Valdivia, mariscal de campo de Francisco Pizarro, sino que fue la nica mujer que desempe un papel relevante en la conquista espaola de Chile por actuar con determinacin contra los jerarcas indgenas, adems de ser hbil y entregada en las labores de atencin a soldados y heridos de guerra durante la contienda. De su historia conocemos parcialmente pequeos esbozos gracias a las crnicas de Jernimo de Bibar y de Pedro Mario de Lobera, ambos fieles compaeros de Valdivia en su expedicin chilena.

Nacida en 1507 en la localidad extremea de Plasencia, Ins aprendi desde muy joven el oficio de costurera de su madre. Su familia, de naturaleza humilde, consideraba muy digno que su hija Ins fuera habilidosa con la aguja, pero siempre desearon ms para ella. As que, con apenas 19 aos, la empujaron a contraer matrimonio con el joven aventurero Juan de Mlaga, quien pronto parti rumbo al Nuevo Mundo en busca de fortuna y gloria. Tras casi 10 aos de espera y sin recibir noticias de su esposo pues las misivas dejaron de llegar de modo abrupto e inesperado, con enorme valor y determinacin Ins decidi partir en su busca. Impensable era en aquella poca que una mujer viajara sola hacia Amrica, por lo que tuvo que solicitar licencia real y hacerse acompaar por una sobrina. Cmo iba a ser posible que una mujer sola y desvalida viajara tan lejos con los peligros y dificultades que eso entraaba!

Tras pasar por Cartagena de Indias y Panam, donde no hall rastro de su esposo, lleg Ins a Lima a finales de 1538 para enterarse del ms cruel de los destinos: este haba fallecido en la batalla de Salinas, un cruento conflicto por la conquista de Cuzco en el que los hermanos Pizarro haba vencido a Diego de Almagro (fundador de la ciudad ecuatoriana de Riobamba) el 6 de abril de ese mismo ao.

Ins se encontr entonces sola en medio de aquellas gentes, enfrentndose de nuevo, y de modo valeroso, a la adversidad. Podemos imaginar cmo se sentira aquella joven y las veces que se arrepentira de haber viajado sin familia a tierras tan lejanas y extraas. Sin embargo, un acontecimiento inesperado hizo que su vida cambiara para siempre.

En la ciudad de Cuzco, conoci a Pedro de Valdivia, un hombre excepcional, 10 aos mayor que ella, que pronto la conquist por su arrojo y determinacin. Pedro, extremeo como ella, haba llegado a Amrica en 1535, sin dinero y con su espada, de la mano de Francisco Pizarro y, como muchos otros, codiciaba la gloria, una buena bolsa y un ttulo que en la Pennsula hiciera inclinar a su paso la cabeza de los necios.

Valdivia estaba casado con Marina Ortiz de Gaete pero, al no haber viajado ella a tierras americanas, pronto comenz una aventura amorosa con Ins que escandalizara a la iglesia y hasta al propio virrey. Cuentan las crnicas que nuestra protagonista enseguida se granje la confianza de los hombres que formaron la expedicin que acabara conquistando Chile. Ayudaba con los heridos dando puntos de sutura gracias a su bagaje como costurera e incluso afirmaron que hasta logr encontrar agua en medio de llanuras hostiles como el desierto de Atacama en momentos de abatimiento de las tropas. As lo contaba el militar y cronista pontevedrs Pedro Mario de Lobera en su Crnica del Reino de Chile. Estando el ejrcito en cierto paraje a punto de perecer por falta de agua, congojndose una seora que iba con el general llamada doa Ins Surez, natural de Plasencia y casada en Mlaga, mujer de mucha cristiandad y edificacin de nuestros soldados, mand a un indio cavar la tierra en el asiento donde ella estaba y, habiendo ahondado cosa de una vara, sali al punto agua en tal abundancia que todo el ejrcito se satisfizo, dando gracias a Dios por la misericordia… Y no par en esto su magnificencia porque hasta hoy se conserva el manantial para toda la gente, la cual testifica ser el agua de la mejor que han bebido la del jagey de doa Ins, que as se le qued por nombre.

La nica mujer en una expedicin de 160 hombres

Sin embargo, y a pesar de todo aquello, Ins no era, por el momento y a los ojos de todos, ms que una doncella al servicio de Valdivia. As lo haba solicitado este al propio Pizarro, quien dio su consentimiento sin reticencias. De este modo, la placentina fue la nica mujer que acompa a una expedicin de unos 160 hombres que, en apenas 12 meses, recorri las costas suramericanas con infinitud de dificultades y no exenta de conflictos internos. Ins protegi y acompa siempre a Valdivia y se convirti en su sombra y en su fiel consejera.

Ines “del Alma ma” Surez, la costurera extremea que conquist Chile
El conquistador Pedro de Valdivia

Rodeado de huestes hostiles y guerreras como eran los indgenas, el conquistador espaol fund, el 12 de febrero de 1541, con el nombre de Santiago de Nueva Extremadura (en recordatorio a la tierra de los amantes), en medio del valle del ro Mapocho, la capital de Chile. Sin embargo, poco tiempo disfrutaran del tan magna hazaa. Los jefes indios encabezados por el cacique Michimalonco iniciaron una sangrienta ofensiva en la que Ins desempe un papel preponderante. As, el domingo 11 de septiembre de 1541, antes del amanecer, los indgenas atacaron el emplazamiento espaol con intencin de matar todo atisbo de extranjero que encontrasen a su paso.

El combate encarnizado se libr en plena noche, slo alumbrado por las llamas de algunas antorchas. Este acab con la captura de varios caciques locales (algunos cronistas hablan de cinco, otros de siete) tras un plan que Ins urdi y que, finalmente, acab con un resultado favorable para los espaoles. Los lderes indgenas, custodiados por Francisco Rubio y Hernando de la Torre, gritaban desesperados tratando de liberarse de sus ataduras. Ins, oyendo los alaridos de los desalmados, cogi una espada y dio a los custodios la orden de decapitarlos con la finalidad de que sirviera de escarmiento a los insurrectos. Sin duda un golpe de efecto que jams olvidaran. As, la moral indgena se vera enormemente mermada y los gritos acallados favoreceran el descanso de las tropas espaolas.

De qu modo los he yo de matar?, cuenta Mario de Lobera que pregunt de la Torre a la decidida Ins. De esta manera, y desenvainado su espada les reban el cuello a todos de un solo tajo. Luego, arrastr sus cabezas atadas con una cuerda hasta la plaza de la ciudad y areng a las tropas en cota de malla con tal valenta y arrojo que la admiracin por la placentina estuvo, desde entonces, muy presente entre los hombres de Valdivia. As, los locales claudicaron rindiendo la ciudad, mientras Ins era agasajada y los comentarios entre la tropa aumentaban dando por amantes a Valdivia y a su indmita guerrera.

Tras esta victoria definitiva, el militar espaol se embarc, el 13 de diciembre de 1547, en Valparaso, para tomar direccin al puerto de Callao. All haba sido requerido por el todopoderoso Pedro de la Gasca, presidente de la Real Audiencia de Lima, para nombrarle gobernador de Chile como premio a sus excelentes servicios. Sin embargo, poco le duraran a Valdivia las mieles del xito pues, en medio de una serie de disputas entre los propios jefes espaoles, fue acusado de desobediencia, codicia y despotismo ante quien le haba otorgado el ms alto de los cargos del pas chileno.

Tras un proceso complicado en el que fue acusado de hasta 57 cargos por 8 individuos y que fue publicado en 1873 por el historiador y diplomtico chileno Diego Barros Arana, Valdivia fue absuelto con la condicin de que regresara a Espaa con su esposa y abandonara a Ins, debiendo concertar en 6 meses un nuevo matrimonio para ella o enviarla de vuelta a Lima o a Espaa, pero con la condicin de siempre mantenerse alejados. Nuestra herona fue considerada por los acusadores como una mujer de costumbres relajadas, cruel y despiadada con sus inferiores e indmita y rebelde para con sus superiores, adems de una mercanca sobre la que Valdivia deba decidir como amo. Pese a ello, su arrojo y excepcionalidad la convirtieron en una mujer querida y admirada, narrando su grandeza los cronistas con las siguientes palabras:

Sus servicios militares y domsticos, as como las atenciones que prestaba a los heridos y a los enfermos, y la devocin ferviente hacia una espaola del siglo XVI, grajearon a Ins Surez consideraciones a las que casi no poda aspirar la oscura manceba del conquistador Pedro de Valdivia… () Los ms encumbrados personajes de la ciudad la colmaban de atenciones y solicitaban humildemente su proteccin. Y as siguen todos ellos sealan cmo el regidor del cabildo y tesorero real, Jernimo de Alderete, le sostena la mano como a una dama al salir a pasear, o cmo el primer obispo de Santiago de Chile, el dominico Rodrigo Gonzlez Marmolejo, le enseaba a leer en interminables y divertidas sesiones.

Valdivia, por su parte, en lugar de regresar a Espaa, hizo llamar a su lado a su esposa Marina Ortiz de Gaete, quien jams pudo reencontrarse con l a pesar de que permaneci en Santiago de Chile el resto de su vida, despojada de toda riqueza. El conquistador extremeo fue capturado gracias a una emboscada encabezada por Lautaro (cristianizado con el nombre de Felipe), lder militar de las huestes mapuches y antiguo siervo del propio Valdivia.

Segn algunos cronistas, y tras tres das de interminables torturas, en la loma de Tucapel, Valdivia entreg su vida el da de Navidad de 1553. El cronista espaol Alonso de Grgora Marmolejo en su obra Historia de todas las cosas que han acaecido en el Reino de Chile y de los que lo han gobernado, manuscrita en 1575 pero no publicada hasta 1852, cuenta cmo los indios extrajeron su corazn para arrancarle su valor y fortaleza y conservaron su crneo como trofeo, emplendolo como contenedor de chicha (bebida de fermentacin no destilada procedente del maz y otros cereales) hasta que fue devuelto a los espaoles en 1608.

VALDIVIA HABA RECONOCIDO EL HEROISMO DE INS

Tras el abandono de Valdivia y de nuevo sola en tierra extraa, Ins acept el ofrecimiento de otro matrimonio, que cristaliz en 1549, esta vez con el valeroso capitn, y uno de los mejores hombres de Valdivia, Rodrigo de Quiroga, quien se convertir en nuevo gobernador de la zona tras la muerte del extremeo. La placentina era un buen partido pues su amante haba reconocido el herosmo de Ins y le haba otorgado, a travs de una encomienda solo reservada a sus ms leales y valientes hombres, algunas tierras, convirtindola en una rica propietaria. Los nuevos esposos permanecieron juntos cerca de 30 aos disfrutando de una situacin econmica holgada y dedicndose Ins a obras de caridad y contribuyendo a la construccin de la ermita de Monserrate y al templo la Merced, ambas en Santiago de Chile.

La idea de la ermita o culto perpetuo a la Santsima Virgen ech hondas races en el alma de una mujer catlica, clebre en los primeros tiempos de la conquista…y as, animada por el fuego de su fe, no desperdici la ocasin de tener la gloria de fundar el primer monumento religioso erigido en Chile, cuenta Carlos Emilio Len en su obra de 1889 Recuerdos y tradiciones de la ermita de Monserrate.

Se cuenta que encontr
Se cuenta que encontr agua en el desierto de Aracama..

Ins falleci sin descendencia (aunque algunos cronistas sealan la existencia de una hija llamada Isabel con su segundo esposo) slo unos meses despus de su marido, en 1580, dejando para la historia una biografa an por completar pero que, sin duda, resulta tan singular como atractiva para historiadores, eruditos y aficionados.

Tan larga fue la sombra de esta singular mujer que hasta la propia Isabel Allende narr sus hazaas en la novela Ins del alma ma (que sera convertida en serie de televisin bajo el mismo ttulo) al igual que hiciera el chileno Jorge Guzmn en su Ay Mam Ins. De la conquistadora de Chile y de las hazaas de Valdivia durante el conflicto, el poeta madrileo Alonso de Ercilla y Ziga realiz un hermoso poema pico titulado La Araucana, publicndose en tres volmenes en 1569, 1578 y 1589 respectivamente. Este sirvi como base para desarrollar el guion del film que llevaba el mismo nombre, dirigido por el cataln Julio Coll en 1971 y coproducido por Espaa junto a Italia y Chile, con la actriz Elsa Martinelli en el papel de Ins.

Del mismo modo, el arte no se olvid de tan notable pareja y, mientras Federico de Madrazo retrataba solemne y con rostro serio al conquistador espaol en 1860 (cuadro que la reina Isabel II regal a la municipalidad de Santiago), el chileno Jos Mercedes Ortega hara lo propio con Ins en 1897, presentndola como una joven valerosa, blandiendo en alto su espada y rodeada de sus fieles huestes, en la pintura conservada en la Biblioteca Nacional de Chile. Por ello valdra para la propia Ins la gloria que solo a Valdivia le fue otorgada y que sera cantada en La Araucana.

Con justa y gran razn le fue otorgada,

y es bien que se celebre su memoria,

pues pudo adelantar tanto su espada que

esta alcanz en Arauco aquella gloria,

que de nadie hasta all fuera alcanzada

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